Casa Velha X
Difficulty: Hard    Uploaded: 7 years, 3 months ago by terehola     Last Activity: 7 years, 1 month ago
Fin
150 Units
100% Translated
100% Upvoted
Estaba recogiendo todo, cuando eché en falta una nota tomada ese día; no era fácil reproducir la nota, pues no la había sacado de una sola página ni de un solo libro, sino de muchos libros diferentes. El percance me fastidió; busqué el papel de prisa y corriendo; después volví a comenzar con cuidado. Abría los libros con los que había trabajado ese día, uno por uno, pero no encontraba nada. Llegué a encontrar la nota, más tarde, cerca de la gran ventana, a punto de caer.
Entre los libros que hojeé al buscar se encontraba un informe manuscrito, que había leído solo en parte, no habiéndolo hecho en la parte que contenía solamente la transcripción de documentos públicos. Cogiendo el libro por el lomo, y sacudiéndolo para hacer caer la nota, si estuviera allí, vi que efectivamente caía un papelito.
Estaba doblado y enseguida vi que la letra era del exministro. Podía ser algo interesante, para mis fines. Era un pasaje de una nota a alguna mujer, cuyo nombre no estaba allí, y se refería a un niño, con palabras de tristeza. Podían ser otros amores; podían ser los propios amores de la madre de Lalau. Dudé en guardar el papel, y llegué a ponerlo dentro de las hojas del informe; pero volví a sacarlo y lo guardé conmigo.
Volví a leerlo en casa; decía ese pasaje de mensaje, que probablemente nunca fue acabado ni remitido: Ten confianza en mí, y escucha lo que te digo. No hagas mucho ruido, sosiégate y no hables siempre en mi nombre. Ven aquí lo menos que puedas; y no pienses más en el angelito. Dios es bueno.
No encontraba nada que me explicase ninguna cosa; pero insistí en guardarlo. Por la noche pensé que el mensaje podía relacionarse con la familia de Lalau; y, como nunca le había dicho a la tía de esta el motivo que la había separado de la Casa Velha, decidí pedirle una reunión y contárselo.
Le pedí la reunión al día siguiente, y la obtuve en un día más, muy temprano, mientras Lalau dormía. No dudé en ir directamente al tema. Le conté todo, menos el amor de la sobrina y del hijo de Dña. Antônia, que ella, por lo demás, fingía ignorar. Dña. Mafalda me escuchó espantada, curiosa, queriendo finalmente que le dijera si Dña. Antônia había quedado irritada con el descubrimiento.
—No, lo perdonó todo.
—Entonces, ¿por qué hubo luego esta separación?
Dudé en la respuesta.
—Entiendo, dijo ella, entiendo.
Vi que lo sabía todo; pero no se consternó por eso. Al contrario, me dijo alegremente, que si no era más que esa la causa de la separación, todo estaba solucionado.
–Le cuento todo, me dijo ella al cabo de unos instantes. No diría nada en otras circunstancias, ni siquiera sé si le diría algo a otra persona.
Dña. Mafalda confirmó los amores de su cuñada; pero el exministro la había visto por primera vez cuando habían venido del campo, Lalau tenía tres meses. Con certeza no era el padre de la niña. Se comprende mi agitación: le pedí todas las circunstancias de que se acordase, y ella las refirió todas. y todas eran la confirmación de la noticia que me acababa de dar; fechas, personas, incidentes, nada discrepaba de la misma versión. Ella misma apeló a las inscripciones de la parroquia donde había nacido la niña y a las personas del lugar que me dirían esto mismo. Por mi parte, no quería otra cosa más que la desaparición del obstáculo y la felicidad de las dos criaturas. De repente, me acordé del trozo de la nota que llevaba conmigo, y le dije que, en cualquier caso, apenas se podía explicar la creencia en que estaba Dña. Antônia; por fuerza había un bebé.
–Hubo un bebé, me interrumpió Dña. Mafalda; pero murió a los pocos meses.
Tenía la nota en el bolso, lo saqué y la releí; estas palabras confirmaban la versión de la muerte: "no pienses más en el angelito...". Dña. Mafalda me contó entonces la circunstancia del nacimiento del niño, que apenas vivió cuatro meses; después, me contó la larga historia de la pasión de la cuñada que ella descubrió un día, y que la propia cuñada le confió más tarde, en una ocasión desesperada.
Todo parecía claro y definitivo; ahora faltaba restablecer las cosas en su estado anterior. Pero, al pensar en eso, advertí que, una vez transmitida esta versión a Dña. Antônia, oiría las razones que ella tendría para la suya, y las combinaría todas. Fui a la Casa Velha, y le pedí a Dña. Antônia que me concediese también una conferencia privada. Suspicaz, me respondió que sí, y fue en la sala de los libros, mientras Félix estaba fuera, donde le conté lo que acababa de saber.
Dña. Antônia me escuchó curiosa al principio, después ansiosa, y al final aturdida y postrada. No comprendí ese efecto; acabé, le dije que la Providencia se había encargado de llevar el fruto del pecado y nada impedía que la boda de su hijo con la chica lo hiciera olvidar a todos. Pero Dña. Antônia, agitada, no podía responder a continuación. No entendiendo ese estado, le pedí que me lo explicase.
Dña. Antônia me negó todo al principio, pero acabó confesando lo que nadie podría suponer entonces. Ella ignoraba los amores del marido; había inventado la filiación de Lalau, con el único fin de impedir la boda. Lo confesó todo, francamente, alborotada, sin saber de sí. Creo que, si hubiera descansado algunas horas, no me hubiera dicho nada; pero pillada de sopetón, no dudó en exponer sus actos y motivos. La razón es que el golpe recibido fue profundo. Había vivido en la fe del amor conyugal; adoraba la memoria del marido, como se puede hacer a una santa de devoción íntima. Tenía de él las mayores pruebas de constante fidelidad. Viuda, madre de un hombre, vivía de la felicidad extinguida y sobrevivió respetando de muerto al mismo hombre que había amado de vivo. Y ahora viene una circunstancia fortuita a mostrarle que, al inventar, había acertado de otro modo, y que lo que ella consideraba puro en la tierra había llevado en sí una impureza.
Después que pasó la primera conmoción, Dña. Antônia me dijo con mucha dignidad que el pasado pasado estaba, que se arrepentía de la invención, pero después de todo estaba medio castigada. Era necesario que el castigo fuera completo; y la otra parte de él no era otra que unir a los dos en matrimonio. Se opuso por soberbia; ahora, por humildad, consentía en todo.
Dña. Antônia, al decir esto, forcejeaba por no llorar, pero la voz trémula indicaba que las lágrimas no tardarían en venir; lágrimas de vencida, dos veces vencida, en el orgullo y en el amor. La consolé y le pedí perdón.
—¿De qué?, preguntó ella.
—De lo que hice. Crea que lamento el torpe papel que el destino me confió en todo esto. Ahora mismo, cuando venía alegre, suponiendo que solucionaría todo, lo soluciono con lágrimas.
—No hay lágrimas, dijo Dña. Antônia restregándose los ojos.
En un instante estaba tranquila y me pedía que terminara todo. Ya no podía tolerar la situación que ella misma había creado, tenía prisa por ahogar en el afecto sobreviviente algunas nuevas tristezas. Insistió que fuera a ver a la joven ese mismo día o al otro, y que la trajera a Casa Velha, pero una vez que lo supiera todo, también me pidió que me ocupara de rectificar la revelación hecha al hijo. Ella, por su parte, no podía entrar en esos detalles, le resultaban penosos e indecentes. Esta palabra me hizo, creo, palidecer, ella se apresuró a explicarla, no me encargaba algo indigno sino algo poco conveniente entre un hijo y su madre. Solo era por eso.
Acepté la explicación y el encargo. No tardé mucho en poner al hijo al tanto de la verdad, contándole los últimos incidentes, y el nuevo cariz de la situación. Félix me oyó alborozado; no quería creerlo, inquiría una y otra vez si la verdad era realmente esta y no otra, si la tía de la chica no se engañaría, si la nota encontrada. . . Pero yo lo interrumpí confirmándolo todo.
–¿Y mamá?
–¿Su madre? –Naturalmente, ya lo sabe. . .
Dudé en decirle todo lo que había pasado entre ella y yo; era revelarle la invención de la madre sin necesidad. Le respondí que lo sabía todo, porque me lo había dicho, que estaba engañada y que había apreciado el desengaño.
Todo parecía caminar hacia la luz, hacia el olvido y hacia el amor. Después de tantos desastres como me había traído este asunto, por fin iba a arreglar la situación, y tenía prisa por hacerlo y dejarlos felices. Faltaba Lalau; fui a hablar con ella al día siguiente.
Lalau notó mi alegría; yo, sin saber por dónde comenzar, le dije que efectivamente tenía una buena noticia. ¿Qué noticia? Se la conté con las palabras apropiadas y castas que la situación exigía. Acabé, le referí lo que había pasado con Dña. Antônia, el encargo de esta, la esperanza de todos. Ella lo oyó ansiosa, al principio afligida, y al final, cuando supo la verdad rectificada, dejó caer la mirada y no me respondió.
–Vamos, señora, le dije; lo pasado, pasado está.
Lalau no se movió Como yo insistía, sacudió la cabeza; al insistirle más, respondió que no, que nada había cambiado, la situación era la misma. Asombrado por la respuesta, le pedí que me la explicase; ella me tomó la mano y me dijo que no la obligase a hablar de cosas que le dolían.
–¿Que le duelen?
–Hablemos de otra cosa.
Confieso que me exasperé; me levanté, me mostré molesto y ofendido. Ella vino hacia mí animadamente, me pidió disculpas por todo. No tenía intención de ofender, no podía tenerla; solo podía agradecer todo lo que había hecho por ella. Sabía que la apreciaba mucho.
–Pero no comprendo. . .
–Comprendería, si quisiera.
–Venga a conversar con su vieja amiga; ella le dirá que apreció mucho que no fuera verdadera su primera suposición.
–Para ella, lo creo.
–Y para todos.
–Para mí, no. Sea como fuera, no podría casarme con el hijo del mismo hombre que deshonró a mi familia. . . Perdón; no hablemos de esto.
La miré asombrado.
–Esas palabras son de orgullo, le dije al cabo de algunos instantes.
–Orgullo, no; yo no sé qué es el orgullo. Sé que nunca quise tanto a nadie como a mi madre. ¿No le dije eso mismo una vez? Quería mucho a mamá; era para mí en la tierra como Nuestra Señora en el cielo. Y esta santa tan buena como la otra, esta santa es la que. . . No; perdóneme. ¿Orgullo? No es orgullo; es vergüenza; créame que estoy muy avergonzada. Sé que me apreciaban en la Casa Velha; y sería feliz allí, si pudiese serlo; pero no puedo, no.
–Reflexione un poco.
–Ya está reflexionado.
–Reflexione una o dos noches más; vendré mañana o pasado. Fíjese que su obstinación puede expresar, con respecto a la memoria de su madre, una censura o una afronta... Lalau me interrumpió; no censuraba a su madre; la amaba tanto o más que antes. Y concluyó diciendo que, por favor, no hablásemos más de ese asunto. Le respondí que todavía le hablaría una sola vez; le pedí que reflexionase. Le conté todo a Dña. Mafalda, y le dije que en mi ausencia trabajase en el mismo sentido que yo.
–Todo debe volver a lo que era; ellos se gustan mucho; Dña. Antônia la estima como a una hija; lo pasado, pasado está. Ocupémonos ahora del presente y del futuro.
Lalau no cedió en nada a la tía, ni a mí. No cedió en nada al hijo de Dña. Antônia, que la fue a visitar, y al que no pudo ver sin gran conmoción; pero resistió. Finalmente, ocho días después, Dña. Antônia mandó preparar el carruaje y fue a buscarla.
–Una vez aquí, verá que lo arreglamos todo, le dijo.
Entraba ya en el espíritu de Dña. Antônia un poco de amor propio ofendido con el rechazo. Parece ser que Lalau al principio no la quiso acompañar; nunca supe sobre este punto, pero es natural que así fuera. Finalmente consintió, y fue por un solo día; comió allí y volvió al anochecer.
Volví a la casa de ellas, e insistí nuevamente, o solo con ella, o con la tía; ella se mantenía en su posición, y al final, con cierta impaciencia. Un día recibí un recado de Dña. Mafalda; corrí a ver lo que era, me dijo que el hijo del cochero Vitorino, había ido a pedirla como esposa, y que la chica, consultada, respondió que sí. Supe después que ella misma lo había incitado a hacerlo. Comprendí que todo estaba acabado. Félix padeció mucho con esta noticia; pero nada hay eterno en este mundo, y él mismo acabó casándose con Sinhazinha. Si él y Lalau fueron felices, no lo sé; pero fueron honestos, y basta.
unit 2
O caso aborreceu-me; procurei o papel atabalhoadamente; depois recomecei com cuidado.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 3
Abria os livros com que trabalhara nesse dia, um por um, mas não achava nada.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 4
Vim achar a nota, depois, ao pé da grade da janela, prestes a cair.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 7
Vinha dobrado, e vi logo que era por letra do ex-ministro.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 8
Podia ser alguma cousa interessante, para os meus fins.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 10
Podiam ser outros amores; podiam ser os próprios amores da mãe de Lalau.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 13
Não faca baralho, sossegue e não fale sempre no meu nome.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 14
Venha cá o menos que puder; e não pense mais no anjinho.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 15
Deus é bom.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 16
Não achava nada que me explicasse cousa nenhuma; mas insisti em guardá-lo.
2 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 18
Pedi-lhe a conferência no dia seguinte, e obtive-a no outro, muito cedo, enquanto Lalau dormia.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 19
Não hesitei em ir logo ao fim.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 20
Contei-lhe tudo, menos o amor da sobrinha e do filho de D. Antônia, que ela, antes, fingia ignorar.
2 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 22
—Não, perdoou tudo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 23
— Então por que houve logo esta separação?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 24
Hesitei na resposta.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 25
— Entendo, disse ela, entendo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 26
Vi que sabia tudo; mas não se consternou por isso.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 28
— Conto-lhe tudo, disse-me ela no fim de alguns instantes.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 29
Não diria nada em outras circunstâncias, nem sei mesmo se diria alguma cousa a outra pessoa.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 31
Não era absolutamente o pai da menina.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 37
—Houve uma criança, interrompeu-me D. Mafalda; mas essa morreu com poucos meses.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 39
Tudo parecia-lhe claro e definitivo; restava agora repor as cousas no estado anterior.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 41
Fui à Casa Velha, e pedi a D. Antônia que me desse também uma conferência particular.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 43
D. Antônia escutou-me a princípio curiosa, depois ansiosa, e afinal atordoada e prostrada.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 45
Mas D. Antônia, agitada, não podia responder seguidamente.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 46
Não entendendo esse estado, pedi que mo explicasse.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 47
D. Antônia negou-me tudo a princípio, mas acabou confessando o que ninguém poderia então supor.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 49
Confessou tudo, francamente, alvoroçada, sem saber de si.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 51
A razão é que o golpe recebido fora profundo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 53
Tinha dele as maiores provas de constante fidelidade.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 58
Opôs-se por soberba; agora, por humildade, consentia em tudo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 60
Consolei-a, e pedi-lhe perdão.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 61
— De quê?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 62
perguntou ela.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 63
— Do que fiz.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 64
Creia que sinto o papel desastrado que o destino me confiou em tudo isto.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 65
Agora mesmo, quando vinha alegre, supondo consertar todas as cousas, conserto-as com lágrimas.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 66
—Não há lágrimas, disse D. Antônia esfregando os olhos.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 67
Daí a nada estava tranqüila, e pedia-me que acabasse tudo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 70
Ela, pela sua parte, não podia entrar em tais minúcias; eram-lhe penosas e indecentes.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 72
Era só por isso.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 73
Aceitei a explicação e a incumbência.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 76
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 77
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 78
Mas eu interrompi-o confirmando tudo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 79
—E mamãe?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 80
—Sua mãe?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 81
—Naturalmente, já sabe.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 82
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 83
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 85
Respondi-lhe que sabia tudo, porque mo dissera, que estava enganada, e estimara o desengano.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 86
Tudo parecia caminhar para a luz, para o esquecimento, e para o amor.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 88
Restava Lalau; fui lá ter no dia seguinte.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 90
Que notícia?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 91
Contei-lha com as palavras idôneas e castas que a situação exigia.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 92
Acabei, referi o que se passara com D. Antônia, o pedido desta, a esperança de todos.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 94
—Vamos, senhora, disse-lhe; o passado está passado.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 95
Lalau não se moveu.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 98
— Que lhe dóem?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 99
— Falemos de outra cousa.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 100
Confesso que fiquei exasperado; levantei-me, mostrei-me aborrecido e ofendido.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 101
Ela veio a mim, vivamente, pediu-me desculpa de tudo.
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 102
Não tinha intenção de ofensa, não podia tê-la; só podia agradecer tudo o que fizera por ela.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 103
Sabia que a estimava muito.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 104
—Mas não compreendo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 105
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 106
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 107
— Compreende, se quiser.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 109
— Para ela, creio.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 110
— E para todos.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 111
—Para mim, não.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 112
Seja como for, não poderia casar-me com o filho do mesmo homem que envergonhou minha família.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 113
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 114
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 115
Perdão; não falemos nisto.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 116
Olhei assombrado para ela.
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 117
—Essa palavra é de orgulho, disse-lhe no fim de alguns instantes.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 118
— Orgulho, não; eu não sei que cousa é orgulho.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 119
Sei que nunca estimei tanto a ninguém como a minha mãe.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 120
Não lhe disse isso mesmo uma vez?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 121
Gostava muito de mamãe; era para mim na terra como Nossa Senhora no céu.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 122
E esta santa tão boa como a outra, esta santa é que.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 2 months ago
unit 123
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 124
.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 125
Não; perdoe-me.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 126
Orgulho?
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 127
Não é orgulho; é vergonha; creia que estou muito envergonhada.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 128
unit 129
—Reflita um pouco.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 130
— Está refletido.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 131
—Reflita ainda uma noite ou duas; virei amanhã ou depois.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 133
E concluiu dizendo que, por favor, não falássemos mais de tal assunto.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 134
Respondi-lhe que ainda lhe falaria uma vez única; pedi-lhe que refletisse.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 135
Contei tudo a D. Mafalda, e disse-lhe que na minha ausência, trabalhasse no mesmo sentido que eu.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 137
Cuidemos agora do presente e do futuro.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 138
38 Lalau não cedeu nada à tia, nem a mim.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 140
Afinal, oito dias depois, D. Antônia mandou aprontar a sege, e foi buscá-la.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 141
— Uma vez aqui, verá que arranjamos tudo, disse-lhe ela.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 142
Entrava já no espírito de D. Antônia um pouco de amor-próprio ofendido com a recusa.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 144
Consentiu, finalmente, e foi por um só dia; jantou lá e voltou às ave-marias.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 147
Soube depois que ela mesma o incitara a fazê-lo.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 148
Compreendi que tudo estava acabado.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago
unit 150
Se ele e Lalau foram felizes, não sei; mas foram honestos, e basta.
1 Translations, 1 Upvotes, Last Activity 7 years, 1 month ago

Estava recolhendo tudo, quando dei por falta de uma nota tomada naquele dia; não era fácil reproduzir a nota, pois não a havia tirado de uma só página nem de um só livro, mas de muitos livros diferentes. O caso aborreceu-me; procurei o papel atabalhoadamente; depois recomecei com cuidado. Abria os livros com que trabalhara nesse dia, um por um, mas não achava nada. Vim achar a nota, depois, ao pé da grade da janela, prestes a cair.
Entre os livros que folheei, procurando, achava-se um relatório manuscrito, que eu lera apenas em parte, não o tendo feito na que continha tão-somente a transcrição de documentos públicos. Pegando no livro pela lombada, e agitando-o para fazer cair a nota, se ali estivesse, vi que efetivamente caía um papelinho.
Vinha dobrado, e vi logo que era por letra do ex-ministro. Podia ser alguma cousa interessante, para os meus fins. Era um trecho de bilhete a alguma mulher, cujo nome não estava ali, e referia-se a uma criança, com palavras de tristeza. Podiam ser outros amores; podiam ser os próprios amores da mãe de Lalau. Hesitei em guardar o papel, e cheguei a pô-lo dentro das folhas do relatório; mas tornei a tirá-lo, e guardei-o comigo.
Reli-o em casa; dizia esse trecho do bilhete, que provavelmente nunca foi acabado nem remetido:
Tenha confiança em mim, e ouça o que lhe digo. Não faca baralho, sossegue e não fale sempre no meu nome. Venha cá o menos que puder; e não pense mais no anjinho. Deus é bom.
Não achava nada que me explicasse cousa nenhuma; mas insisti em guardá-lo. De noite pensei que o bilhote podia relacionar-se com a família da Lalau; e, como nunca tivesse dito à tia desta o motivo que a separara da Casa Velha, resolvi pedir-lhe uma conferência, e contá-lo.
Pedi-lhe a conferência no dia seguinte, e obtive-a no outro, muito cedo, enquanto Lalau dormia. Não hesitei em ir logo ao fim. Contei-lhe tudo, menos o amor da sobrinha e do filho de D. Antônia, que ela, antes, fingia ignorar. D. Mafalda ouviu-me pasmada, curiosa, querendo por fim que lhe dissesse se D. Antônia ficara irritada com a descoberta.
—Não, perdoou tudo.
— Então por que houve logo esta separação?
Hesitei na resposta.
— Entendo, disse ela, entendo.
Vi que sabia tudo; mas não se consternou por isso. Ao contrário, disse-me alegremente que, se não era mais que essa a causa da separação, tudo estava remediado.
— Conto-lhe tudo, disse-me ela no fim de alguns instantes. Não diria nada em outras circunstâncias, nem sei mesmo se diria alguma cousa a outra pessoa.
D. Mafalda confirmou os amores da cunhada; mas o ex-ministro via-a pela primeira vez, quando eles vieram da roga, tinha Lalau três meses. Não era absolutamente o pai da menina. Compreende-se o meu alvoroço: pedi-lhe todas as circunstâncias de que se lembrasse, e ela referiu-as todas. e todas eram a confirmação da notícia que acabava de dar; datas, pessoas, acidentes, nada discordava da mesma versão. Ela própria apelou para os apontamentos da freguesia onde nascera, a menina, e para as pessoas do lugar, que me diriam isto mesmo. Pela minha parte, não queria outra cousa, senão o desaparecimento do obstáculo e a felicidade das duas criaturas. De repente, lembrou-me do trecho do bilhete que tinha comigo, e disse-lhe que, em todo caso, mal se podia explicar a crença em que estava D. Antônia; havia por força uma criança.
—Houve uma criança, interrompeu-me D. Mafalda; mas essa morreu com poucos meses.
Tinha o bilhete na algibeira, tirei-o e reli-o; estas palavras confirmavam a versão da morte: "não pense mais no anjinho..."
36
D. Mafalda contou-me então a circunstância do nascimento da criança, que viveu apenas quatro meses; depois, referiu-me a longa história da paixão da cunhadas que ela descobriu um dia, e que a própria cunhada lhe confiou mais tarde, em ocasião de desespero.
Tudo parecia-lhe claro e definitivo; restava agora repor as cousas no estado anterior. Mas, ao pensar nisso, adverti que, transmitida esta versão a D. Antônia, ouviria as razões que ela teria para a sua, e combiná-las-ia todas. Fui à Casa Velha, e pedi a D. Antônia que me desse também uma conferência particular. Desconfiada, respondeu que sim, e foi na sala dos livros, enquanto Félix estava fora, que lhe contei o que acabava de saber.
D. Antônia escutou-me a princípio curiosa, depois ansiosa, e afinal atordoada e prostrada. Não compreendi esse efeito; acabei, disse-lhe que a Providência se encarregara de levar o fruto do pecado, e nada impedia que o casamento do filho com a moça o fizesse esquecer a todos. Mas D. Antônia, agitada, não podia responder seguidamente. Não entendendo esse estado, pedi que mo explicasse.
D. Antônia negou-me tudo a princípio, mas acabou confessando o que ninguém poderia então supor. Ela ignorava os amores do marido; inventara a filiação de Lalau, com o único fim de obstar ao casamento. Confessou tudo, francamente, alvoroçada, sem saber de si. Creio que, se repousasse por algumas horas, não me diria nada; mas apanhada de supetão, não duvidou expor os seus atos e motivos. A razão é que o golpe recebido fora profundo. Vivera na fé do amor conjugal; adorava a memória do marido, como se pode fazer a uma santa de devoção íntima. Tinha dele as maiores provas de constante fidelidade. Viúva, mãe de um homem, vivia da felicidade extinta e sobreviveste, respeitando morto o mesmo homem que amara vivo. E vai agora uma circunstância fortuita mostra-lhe que, inventando, acertara por outro modo, e que o que ela considerava puro na terra trouxera em si uma impureza.
Logo que a primeira comoção passou, D. Antônia disse-me com muita dignidade que o passado estava passado, que se arrependia da invenção, mas enfim estava meia punida. Era preciso que o castigo fosse inteiro; e a outra parte dele não era mais que unir os deus em casamento. Opôs-se por soberba; agora, por humildade, consentia em tudo.
D. Antônia, dizendo isto, forcejava por não chorar, mas a voz trêmula indicava que as lágrimas não tardavam a vir; lágrimas de vencida, duas vezes vencida,— no orgulho e no amor. Consolei-a, e pedi-lhe perdão.
— De quê? perguntou ela.
— Do que fiz. Creia que sinto o papel desastrado que o destino me confiou em tudo isto. Agora mesmo, quando vinha alegre, supondo consertar todas as cousas, conserto-as com lágrimas.
—Não há lágrimas, disse D. Antônia esfregando os olhos.
Daí a nada estava tranqüila, e pedia-me que acabasse tudo. Não podia mais tolerar a situação que ela mesma criara; tinha pressa de afogar na afeição sobrevivente algumas tristezas novas. Instou comigo para que fosse ter com a moça naquele mesmo dia, ou no outro, e que a trouxesse para a Casa Velha, mas depois de saber tudo; pedia também que me incumbisse de retificar a revelação feita ao filho. Ela, pela sua parte, não podia entrar em tais minúcias; eram-lhe penosas e indecentes. Esta palavra faz-me, creio eu, empalidecer; ela apressou-se em explicá-la; não me encarregava de cousa indigna, mas pouco ajustada entre um filho e sua mãe. Era só por isso.
Aceitei a explicação e a incumbência. Não me demorei muito em pôr o filho na confidência da verdade, contando-lhe os últimos incidentes, e a face nova da situação. Félix ouviu-me alvoroçado; não queria crer, inquiria uma e muitas vezes se a verdade era realmente esta ou outra, se a tia da moça não se enganara, se a nota achada. . . Mas eu interrompi-o confirmando tudo.
—E mamãe?
—Sua mãe? —Naturalmente, já sabe. . .
37
Hesitei em dizer-lhe tudo o que se passara entre mim e ela; era revelar-me a invenção da mãe, sem necessidade. Respondi-lhe que sabia tudo, porque mo dissera, que estava enganada, e estimara o desengano.
Tudo parecia caminhar para a luz, para o esquecimento, e para o amor. Após tantos desastres que este negócio me trouxera, ia enfim compor a situação, e tinha pressa de o fazer e de os deixar felizes. Restava Lalau; fui lá ter no dia seguinte.
Lalau notou a minha alegria; eu, sem saber por onde começasse, disse-lhe que efetivamente tinha uma boa noticia. Que notícia? Contei-lha com as palavras idôneas e castas que a situação exigia. Acabei, referi o que se passara com D. Antônia, o pedido desta, a esperança de todos. Ela ouviu ansiosa,—a princípio, aflita,—e no fim, quando soube a verdade retificada, deixou cair os olhos e não me respondeu.
—Vamos, senhora, disse-lhe; o passado está passado.
Lalau não se moveu. Como eu instasse, abanou a cabeça; instando mais, respondeu que não, que nada estava alterado, a situação era a mesma. Espantado da resposta, pedi-lhe que ma explicasse; ela pagou da minha mão, e disse-me que não a obrigasse a falar de cousas que lhe doíam.
— Que lhe dóem?
— Falemos de outra cousa.
Confesso que fiquei exasperado; levantei-me, mostrei-me aborrecido e ofendido. Ela veio a mim, vivamente, pediu-me desculpa de tudo. Não tinha intenção de ofensa, não podia tê-la; só podia agradecer tudo o que fizera por ela. Sabia que a estimava muito.
—Mas não compreendo. . .
— Compreende, se quiser.
— Venha explicar-se com a sua velha amiga; ela lhe dirá que estimou muito não ser verdadeira a sua primeira suposição.
— Para ela, creio.
— E para todos.
—Para mim, não. Seja como for, não poderia casar-me com o filho do mesmo homem que envergonhou minha família. . . Perdão; não falemos nisto.
Olhei assombrado para ela.
—Essa palavra é de orgulho, disse-lhe no fim de alguns instantes.
— Orgulho, não; eu não sei que cousa é orgulho. Sei que nunca estimei tanto a ninguém como a minha mãe. Não lhe disse isso mesmo uma vez? Gostava muito de mamãe; era para mim na terra como Nossa Senhora no céu. E esta santa tão boa como a outra, esta santa é que. . . Não; perdoe-me. Orgulho? Não é orgulho; é vergonha; creia que estou muito envergonhada. Sei que era estimada na Casa Velha; e seria ali feliz, se pudesse sê-lo; mas não posso, não posso.
—Reflita um pouco.
— Está refletido.
—Reflita ainda uma noite ou duas; virei amanhã ou depois. Repare que a sua obstinação pode exprimir, relativamente à memória de sua mãe, uma censura ou uma afronta...
Lalau interrompeu-me; não censurava a mãe; amava-a tanto ou mais que dantes. E concluiu dizendo que, por favor, não falássemos mais de tal assunto. Respondi-lhe que ainda lhe falaria uma vez única; pedi-lhe que refletisse. Contei tudo a D. Mafalda, e disse-lhe que na minha ausência, trabalhasse no mesmo sentido que eu.
—Tudo deve voltar ao que era; eles gostam muito um do outro; D. Antônia estima-a como filha; o passado é passado. Cuidemos agora do presente e do futuro.
38
Lalau não cedeu nada à tia, nem a mim. Não cedeu nada ao filho de D. Antônia, que a foi visitar, e a quem não pôde ver sem comoção, e grande; mas resistiu. Afinal, oito dias depois, D. Antônia mandou aprontar a sege, e foi buscá-la.
— Uma vez aqui, verá que arranjamos tudo, disse-lhe ela.
Entrava já no espírito de D. Antônia um pouco de amor-próprio ofendido com a recusa. Lalau parece que a princípio não a quis acompanhar; nunca soube nem deste ponto, mas é natural que fosse assim. Consentiu, finalmente, e foi por um só dia; jantou lá e voltou às ave-marias.
Voltei à casa delas, e instei novamente, ou só com ela, ou com a tia; ela mantinha-se no mesmo pé, e, para o fim, com alguma impaciência. Um dia recebi recado de D. Mafalda; corri a ver o que era, disse-me que o filho do segeiro, Vitorino, fora pedi-la em casamento, e que a moça, consultada, respondeu que sim. Soube depois que ela mesma o incitara a fazê-lo. Compreendi que tudo estava acabado. Félix padeceu muito com esta notícia; mas nada há eterno neste mundo, e ele próprio acabou casando com Sinhazinha. Se ele e Lalau foram felizes, não sei; mas foram honestos, e basta.