Casa Velha IV
Difficulty: Medium    Uploaded: 7 years, 7 months ago by Santxiki     Last Activity: 7 years, 5 months ago
Fin
124 Units
100% Translated
100% Upvoted
Estaba dispuesto a dejar la cama, cuando apareció en casa Félix pidiendo disculpas por no haber venido antes, porque sólo la víspera había sabido de mi enfermedad. Me trajo saludos de su madre y de Lalau.

—Esto no es nada, le dije y, si quiere que le confiese, hasta resultó bueno enfermar para descansar un poco.

—¡Virgen María! No diga eso.

—Lo digo, lo digo. Y no sólo para descansar, sino para reflexionar. Enfermo que no lee ni habla ni hace nada, piensa. Yo vivo solo, con el negro que usted vio. Viene aquí uno que otro amigo, raramente; paso las horas solitarias, mirando para las paredes, y la cabeza... -La culpa es suya, me interrumpió él; podía haber ido a nuestra casa, en cuanto se sintió indispuesto. Es lo que debía haber hecho. No se imagina qué preocupada se quedó mamá cuando supo que estaba en la cama. Quería que yo viniera ayer mismo de noche a visitarlo; yo le dije que podía estar acomodado y la visita sería más bien inoportuna. -¿Y su amiguita?

¿Lalau?

-Se puso blanca como la cera cuando oyó la noticia y me pidió que le trajera recuerdos suyos, que le diese consejo de no hacer imprudencias, de no coger lluvia, ni aire, ni nada, para no recaer, que las recaídas son peores... Ya ve, si en lugar de meterse en la cama aquí, en su casa, hubiera ido para nuestra Casa Velha, allí hubiera tenido dos enfermeras y un lector, como yo, para leerle todo lo que quisiera.

-Gracias, gracias; les agradezco a todos, tanto a ellas como a usted. Quedará para otra molestia. Y, en realidad, es posible que entonces no pensase en nada... —Justo.

—...Ni en nadie. ¡Ah! ¿entonces Lalau dijo eso? Precisamente fue en ella en quien estuve pensando.

—¿Cómo así?

Escuché pasos y voces en la sala; era mi negro que traía a un padre a visitarme. En otro momento, es posible que Félix se despidiera o cediera el sitio al padre; pero la curiosidad valió aquí incluso más que el afecto y se quedó. El padre estuvo pocos minutos, diez o veinte, no me acuerdo, dándome algunas noticias de la iglesia, contando anécdotas de sacristía que Félix escuchó con gran interés, quizás aparente, para justificar la demora. Finalmente, salió, y quedamos de nuevo solos. Luego no le hablé de Lalau; fue él mismo quien, después de algunas breves conversaciones, dichas aisladas, comentarios sin valor, me preguntó qué pensaba de ella. Yo, que los esperaba hacia tiempo, atendí a la pregunta.

—Estuve pensando que esa chica es superior a su condición, le dije. La señora doña Antonia me habló de otra invitada que, hace cuatro años, fue allí seducida por un saltimbanqui. No creo que esta haga lo mismo, porque, a pesar de la edad y del aspecto pueril, le encuentro mucho juicio; creo más bien que escogerá marido y vivirá honestamente. Pero, aquí está la cuestión. El marido que ella escoja bien puede ser de la misma condición que ella, pero muy inferior moralmente y será una mala boda.

Félix repartía la mirada entre mí y la punta del zapato. Cuando acabé me dio la razón.

-¿No le parece? le pregunté.

-Seguro.

-Sé muy bien que es extraño meterse así en cosas ajenas... -Nada es ajeno para un buen padre como usted, dijo él con gravedad.

-Gracias. Sin embargo, le confieso que esa chica despertó mi piedad. Ya le dije: tiene cosas de niña pero no es una niña. Entregarla a un hombre vulgar que no la entienda es hacerla padecer. No sé si la señora Dña. Antonia hizo bien en esmerarse tanto en la educación que le dio y las costumbres en que la hizo educar; no porque ella no se adapte a todo, como buen corazón que es, sino porque, a pesar de eso, ha de costarle mucho bajar a otra vida. Mire que no es censurar... -¡Por el amor de Dios! sé lo que es. ¿Piensa que no comparto su opinión? La comparto y mucho. Mamá es la que puede ser que no esté con nosotros. Ya ha pensado en varias personas, según me consta y llegó a hablarme de una de ellas; era Vitorino, hijo del carretero que nos repara los carros. ¡Ahora mire!

—No conozco a Vitorino.

—Pero, puede imaginarlo.

Lo miré un instante. Me pareció que obraba de buena fe; pero era posible que no y había que arrancarle la verdad. Me incliné y dije que ya tenía en mente un novio, muy superior a Vitorino.

—¿Quién? preguntó inquieto.

—Usted.

Félix se sobresaltó y se puso muy colorado.

—Discúlpeme si le digo esto, pero es mi opinión y no vale más que una opinión. Entre uno y otro existe una gran diferencia social, pero la naturaleza, así como la sociedad la corrige, también en ocasiones corrige a la sociedad. Son compensaciones que otorga Dios. Los encuentro dignos uno del otro; los sentimientos de ella y los suyos son de la misma especie. Ella es inteligente y lo que le podría faltar en educación ya se lo dio su madre. ¿Tendría alguna duda en casarse con ella?

Félix me extendió la mano.

-No le niego nada, usted ya lo adivinó todo, dijo él. Y continuó, después de haberme apretado la mano: ¿Qué duda podría tener? Ella merece un buen marido, y yo pienso que no sería del todo malo. Todavía queda un punto.

-¿Qué punto?

Dudó un momento, dio con la mano en las rodillas dos o tres veces, mirando para mí, como queriendo adivinar mis intenciones.

-Queda mamá, dijo finalmente.

-¿Se opone?

-Creo que sí.

-Pero no es cierto.

-Ha de ser cierto. Le digo todo como si hablase a un viejo amigo de nuestra casa. Mamá se dio cuenta, como usted, que nos gustamos mutuamente, y se opone. Todavía no lo dijo francamente, pero siento que, en ningún caso, consentirá en nuestra boda. Ese Vitorino es un candidato pensado para separarla de mí; y así otros en que sé que ya pensó. Pienso que Lalau resistirá, pero temo que no sea por mucho tiempo... ¿No se acuerda que mamá ya le pidió una vez que me llevara a Europa? Era con el mismo fin de apartarme, distraerme y casarla.

-¿Piensa eso?

—Con certeza.

—Entonces, ¿cómo explica que continúe teniendo tanto amor a la pequeña?

—El señor no conoce a mamá. Tiene un corazón de paloma y le gusta como si fuera su hija. Pero el corazón es una cosa y la cabeza es otra. Mamá es muy orgullosa en las cosas de la familia. Sería capaz de hacer vela una semana o dos en la cabecera de Lalau si la viese enferma; pero no consentiría en casarla conmigo. Son cosas diferentes.

—Debía ser lo mismo, repliqué unos instantes más tarde. Y murmuré muy bajo las palabras que ella había escuchado al abuelo, en tiempos del rey y había repetido más tarde en palacio: "¡Una Quintanilha no tiembla nunca!".

—Ni tiembla ni baja, concluyó el muchacho sonriendo. Es el sentimiento de mamá.

—Sea como fuere, nada está perdido; me ocuparé de que arreglemos todo. Deje el asunto de mi cuenta.

Tenía el plan hecho. Si hubiera visto que sus intenciones no eran buenas, ayudaría a la madre y trataría de casar a la chica con otro. Sabiendo que no, iba a ver a la madre para arrancarle el consentimiento a favor del hijo. Tres días más tarde, al volver de Casa Velha, encontré en la mirada de Lalau algo más particular que la alegría de amiga, encontré la emoción de enamorada. Era natural que él le hubiera contado mi promesa. No le pregunté; pero le dije riendo que parecía haber visto un pajarillo verde. Toda el alma le subió al rostro y la muchacha respondió con ingenuidad, estrechándome la mano: —Lo vi.

No sé explicar la sensación que tuve; recuerdo que fue de incomodidad. Esa palabra súbita, cordial y franca, conteniendo todas las energías del amor, me hirió los oídos como la sílaba aguda que era. ¿Qué otra esperaba y qué otra quería, sino esa? ¿No la había pedido, no venía a interceder por uno y otro? Criatura espiritual y neutra, tan solo me quedaba alegrarme con la declaración de la joven, aprobarla y santificarla ante Dios y los hombres. ¿Qué era entonces esa molestia? ¿qué espúreo sentimiento venía a mezclarse a mi caridad? ¿Qué contradicción? ¿Qué misterio? Todas esas preguntas surgieron del fondo de mi conciencia, no formuladas de este modo, con la sintaxis de la reflexión remota y fría, sino sin atadura alguna, vagas, torcidas y oscuras.

Ya se habrá entendido la realidad. Yo también amaba a la chica. Como era sacerdote y nada me hacía pensar en semejante cosa, el amor se me insinuó en el corazón en forma de serpientes y solamente sentí la presencia por la dentellada de los celos.

La confesión de él no me produjo daño; la de ella es la que me dolió y me descubrió a mí mismo. De este modo, la causa íntima de la protección que yo daba a la pobre muchacha era, sin saberlo, un sentimiento especial. Donde ellos veían un simple protector desinteresado existía un hombre que, impedido de amarla en la tierra, procuraba al menos hacerla feliz con otro. La consciencia vaga de semejante estado me dio aún más fuerzas para intentarlo todo.
unit 2
Trouxe-me visitas da mãe e de Lalau.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 4
— Virgem Maria!
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 5
Não diga isso.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 6
— Digo, digo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 7
E não só para descansar, mas até para refletir.
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 8
Doente, que não lê nem conversa, nem faz nada, pensa.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 9
Eu vivo só, com o preto que o senhor viu.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 11
É o que devia ter feito.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 12
Não imagina mamãe como ficou cuidadosa, quando soube que o senhor estava de cama.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 14
E a sua amiguinha?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 15
— Lalau?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 17
— Obrigado, obrigado; agradeço a todos, tanto a elas como ao senhor.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 18
Ficará para a outra moléstia.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 19
E, na verdade, é possível que então não pensasse em nada... — Justo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 20
— ...Nem em ninguém.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 21
Ah !
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 22
então Lalau disse isso?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 23
Foi exatamente nela que estive pensando.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 24
— Como assim?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 25
Ouvi passos e vozes na sala; era o meu preto que trazia um padre a visitar-me.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 28
Afinal, saiu, e ficamos outra vez sós.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 30
Eu, que os espreitava de longe, acudi à pergunta.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 31
— Estive pensando que essa moça é superior à sua condição, disse eu.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 34
Mas é aqui o ponto.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 36
Félix dividia os olhos entre mim e a ponta do sapato.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 37
Quando acabei, achou-me razão.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 38
— Não lhe parece?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 39
perguntei.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 40
— Decerto.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 42
— Obrigado.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 43
Confesso-lhe, porém, que essa moça excitou a minha piedade.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 44
Já lhe disse: tem coisas de criança, mas não é criança.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 45
Entregá-la a um homem vulgar, que não a entenda, é fazê-la padecer.
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 47
Olhe que não é censurar... — Pelo amor de Deus!
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 48
sei o que é. Pensa que eu não estou com a sua opinião?
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 49
Estou e muito.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 50
Mamãe é que pode ser que não esteja conosco.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 52
Ora veja!
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 53
— Não conheço o Vitorino.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 54
— Mas pode imaginá-lo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 55
Olhei para ele um instante.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 56
Pareceu-me que estava de boa-fé; mas era possível que não, e cumpria arrancar-lhe a verdade.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 57
Inclinei-me, e disse que já tinha um noivo em vista, muito superior ao Vitorino.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 58
— Quem?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 59
perguntou ele inquieto.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 60
— O senhor.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 61
Félix teve um sobressalto, e ficou muito vermelho.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 62
— Desculpe-me se lhe digo isto, mas é a minha opinião, e não vale mais que opinião.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 64
Compensações que Deus dá.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 65
Acho-os dignos um do outro; os sentimentos dela e os seus são da mesma espécie.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 66
Ela é inteligente, e o que lhe poderia faltar em educação já sua mãe lho deu.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 67
Teria alguma dúvida em casar com ela?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 68
Félix estendeu-me a mão.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 69
— Não lhe nego nada, o senhor já adivinhou tudo, disse ele.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 70
E continuou, depois de haver-me apertado a mão: Que dúvida poderia ter?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 71
Ela merece um bom marido, e eu acho que não seria de todo mau.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 72
Resta ainda um ponto.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 73
— Que ponto?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 75
— Resta mamãe, disse finalmente.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 76
— Opõe-se?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 77
— Creio que sim.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 78
— Mas não é certo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 79
— Há de ser certo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 80
Digo-lhe tudo, como se falasse a um amigo velho de nossa casa.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 81
Mamãe percebeu, como o senhor, que nós gostamos um do outro, e opõe-se.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 82
Não o disse ainda francamente, mas sinto que, em caso nenhum, consentirá no nosso casamento.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 83
unit 85
Era com o mesmo fim de afastar-me, distrair-me, e casá-la.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 86
— Acha isso?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 87
— Com certeza.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 88
— Como explica então que ela continue a ter tanto amor à pequena?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 89
— O senhor não conhece mamãe.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 90
É um coração de pomba, e gosta dela como se fosse sua filha.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 91
Mas coração é uma coisa, e cabeça é outra.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 92
Mamãe é muito orgulhosa em coisas de família.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 94
São coisas diferentes.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 95
— Devia ser isso mesmo, repliquei alguns instantes depois.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 97
— Nem treme, nem desce, concluiu o rapaz sorrindo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 98
É o sentimento de mamãe.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 99
— Seja como for, nada está perdido; cuido que arranjaremos tudo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 100
Deixe o negócio por minha conta.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 101
Tinha o plano feito.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 103
Sabendo que não, ia ter com a mãe para arrancar-lhe o consentimento em favor do filho.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 105
Era natural que ele lhe tivesse contado a minha promessa.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 106
Não lho perguntei; mas disse-lhe rindo que parecia ter visto passarinho verde.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 107
Toda a alma subiu-lhe ao rosto, e a moça respondeu com ingenuidade, apertando-me a mão: — Vi.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 108
Não explico a sensação que tive; lembra-me que foi de incômodo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 110
Que outra esperava, e que outra queria, senão essa?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 111
Não a pedira, não vinha interceder por um e por outro?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 113
Que incômodo era então esse?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 114
que sentimento espúrio vinha mesclar-se à minha caridade?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 115
Que contradição?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 116
que mistério?
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 118
Já se terá entendido a realidade.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 119
Também eu amava a menina.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 121
A confissão dele não me fez mal; a dela é que me doeu e me descobriu a mim mesmo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago
unit 124
A consciência vaga de um tal estado deu-me ainda mais força para tentar tudo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 7 years, 6 months ago

Estava prestes a deixar a cama, quando o Félix me apareceu em casa, pedindo desculpa de não ter vindo mais cedo, porque só na véspera soubera da minha doença. Trouxe-me visitas da mãe e de Lalau.

— Isto não é nada, disse-lhe eu; e se quer que lhe confesse, até foi bom adoecer para descansar um pouco.

— Virgem Maria! Não diga isso.

— Digo, digo. E não só para descansar, mas até para refletir. Doente, que não lê nem conversa, nem faz nada, pensa. Eu vivo só, com o preto que o senhor viu. Vem aqui um ou outro amigo, raro; passo as horas solitárias, olhando para as paredes, e a cabeça...

— A culpa é sua, interrompeu-me ele; podia ter ido para a nossa casa, logo que se sentiu incomodado. É o que devia ter feito. Não imagina mamãe como ficou cuidadosa, quando soube que o senhor estava de cama. Queria que eu viesse ontem mesmo, de noite, visitá-lo; eu é que disse que podia estar acomodado, e a visita seria antes uma importunação. E a sua amiguinha?

— Lalau?

— Ficou branca como uma cera, quando ouviu a notícia; e pediu-me muito que lhe trouxesse lembranças dela, que lhe desse conselho de não fazer imprudências, de não apanhar chuva, nem ar, nem nada, para não recair, que as recaídas são piores... Veja lá; se, em vez de se meter na cama, aqui em casa, tivesse ido para a nossa Casa Velha, lá teria duas enfermeiras de truz, e um leitor, como eu, para lhe ler tudo o que quisesse.

— Obrigado, obrigado; agradeço a todos, tanto a elas como ao senhor. Ficará para a outra moléstia. E, na verdade, é possível que então não pensasse em nada...

— Justo.

— ...Nem em ninguém. Ah ! então Lalau disse isso? Foi exatamente nela que estive pensando.

— Como assim?

Ouvi passos e vozes na sala; era o meu preto que trazia um padre a visitar-me. Noutra ocasião, é possível que o Félix se despedisse e cedesse o lugar ao padre; mas a curiosidade valeu aqui ainda mais do que a afeição, e ele ficou. O padre esteve poucos minutos, dez ou vinte, não me lembra, dando-me algumas notícias eclesiásticas, contando anedotas de sacristia, que o Félix escutou com grande interesse, talvez aparente, para justificar a demora. Afinal, saiu, e ficamos outra vez sós. Não lhe falei logo de Lalau; foi ele mesmo que, depois de alguns farrapos de conversação, ditos soltos, reparos sem valor, me perguntou o que é que pensara dela. Eu, que os espreitava de longe, acudi à pergunta.

— Estive pensando que essa moça é superior à sua condição, disse eu. A senhora D. Antônia falou-me de outra agregada que, há quatro anos, foi ali seduzida por um saltimbanco. Não creio que esta faça a mesma coisa, parque, apesar da idade e do ar pueril, acho-lhe muito juízo; creio antes que escolherá marido, e viverá honestamente. Mas é aqui o ponto. O marido que ela escolher pode bem ser da mesma condição que ela, mas muito inferior moralmente, e será um mau casamento.

Félix dividia os olhos entre mim e a ponta do sapato. Quando acabei, achou-me razão.

— Não lhe parece? perguntei.

— Decerto.

— Bem sei que é esquisito meter-me assim em coisas alheias...

— Nada é alheio para um bom padre como o senhor, disse ele com gravidade.

— Obrigado. Confesso-lhe, porém, que essa moça excitou a minha piedade. Já lhe disse: tem coisas de criança, mas não é criança. Entregá-la a um homem vulgar, que não a entenda, é fazê-la padecer. Não sei se a senhora D. Antônia fez bem em apurar tanto a educação que lhe deu, e os hábitos em que a fez educar; não porque ela não se acomode a tudo, como um bom coração que é, mas porque, apesar disso, há de custar-lhe muito baixar a outra vida. Olhe que não é censurar...

— Pelo amor de Deus! sei o que é. Pensa que eu não estou com a sua opinião? Estou e muito. Mamãe é que pode ser que não esteja conosco. Já tem pensado em várias pessoas, segundo me consta, e de uma delas chegou a falar-me; era o Vitorino, filho do segeiro que nos conserta as carruagens. Ora veja!

— Não conheço o Vitorino.

— Mas pode imaginá-lo.

Olhei para ele um instante. Pareceu-me que estava de boa-fé; mas era possível que não, e cumpria arrancar-lhe a verdade. Inclinei-me, e disse que já tinha um noivo em vista, muito superior ao Vitorino.

— Quem? perguntou ele inquieto.

— O senhor.

Félix teve um sobressalto, e ficou muito vermelho.

— Desculpe-me se lhe digo isto, mas é a minha opinião, e não vale mais que opinião. Há grande diferença social entre um e outro, mas a natureza, assim como a sociedade a corrige, também às vezes corrige a sociedade. Compensações que Deus dá. Acho-os dignos um do outro; os sentimentos dela e os seus são da mesma espécie. Ela é inteligente, e o que lhe poderia faltar em educação já sua mãe lho deu. Teria alguma dúvida em casar com ela?

Félix estendeu-me a mão.

— Não lhe nego nada, o senhor já adivinhou tudo, disse ele. E continuou, depois de haver-me apertado a mão: Que dúvida poderia ter? Ela merece um bom marido, e eu acho que não seria de todo mau. Resta ainda um ponto.

— Que ponto?

Hesitou um instante, bateu com a mão nos joelhos duas ou três vezes, olhando para mim, como querendo adivinhar as minhas intenções.

— Resta mamãe, disse finalmente.

— Opõe-se?

— Creio que sim.

— Mas não é certo.

— Há de ser certo. Digo-lhe tudo, como se falasse a um amigo velho de nossa casa. Mamãe percebeu, como o senhor, que nós gostamos um do outro, e opõe-se. Não o disse ainda francamente, mas sinto que, em caso nenhum, consentirá no nosso casamento. Esse Vitorino é um candidato inventado para separá-la de mim; e assim outros em que sei que já pensou. Estou que Lalau resistirá, mas temo que não seja por muito tempo... Não se lembra que mamãe já lhe pediu uma vez para levar-me à Europa? Era com o mesmo fim de afastar-me, distrair-me, e casá-la.

— Acha isso?

— Com certeza.

— Como explica então que ela continue a ter tanto amor à pequena?

— O senhor não conhece mamãe. É um coração de pomba, e gosta dela como se fosse sua filha. Mas coração é uma coisa, e cabeça é outra. Mamãe é muito orgulhosa em coisas de família. Seria capaz de velar uma semana ou duas, à cabeceira de Lalau, se a visse doente; mas não consentiria em casá-la comigo. São coisas diferentes.

— Devia ser isso mesmo, repliquei alguns instantes depois. E murmurei baixinho as palavras que ela ouvira ao avô, no tempo do rei e repetira mais tarde no paço: "Uma Quintanilha não treme nunca!"

— Nem treme, nem desce, concluiu o rapaz sorrindo. É o sentimento de mamãe.

— Seja como for, nada está perdido; cuido que arranjaremos tudo. Deixe o negócio por minha conta.

Tinha o plano feito. Se houvesse reconhecido que as intenções dele eram impuras, ajudaria a mãe e trataria de casar a menina com outro. Sabendo que não, ia ter com a mãe para arrancar-lhe o consentimento em favor do filho. Três dias depois, voltando à Casa Velha, achei nos olhos de Lalau alguma coisa mais particular que a alegria da amiga, achei a comoção da namorada. Era natural que ele lhe tivesse contado a minha promessa. Não lho perguntei; mas disse-lhe rindo que parecia ter visto passarinho verde. Toda a alma subiu-lhe ao rosto, e a moça respondeu com ingenuidade, apertando-me a mão:

— Vi.

Não explico a sensação que tive; lembra-me que foi de incômodo. Essa palavra súbita, cordial e franca, encerrando todas as energias do amor, lacerou-me as orelhas como uma sílaba aguda que era. Que outra esperava, e que outra queria, senão essa? Não a pedira, não vinha interceder por um e por outro? Criatura espiritual e neutra, cabia-me tão-somente alegrar-me com a declaração da moça, aprová-la, e santificá-la ante Deus e os homens. Que incômodo era então esse? que sentimento espúrio vinha mesclar-se à minha caridade? Que contradição? que mistério? Todas essas interrogações surgiram do fundo de minha consciência, não assim formuladas, com a sintaxe da reflexão remota e fria, mas sem liame algum, vagas, tortas e obscuras.

Já se terá entendido a realidade. Também eu amava a menina. Como era padre, e nada me fazia pensar em semelhante coisa, o amor insinuou-se-me no coração à maneira das cobras, e só lhe senti a presença pela dentada de ciúme.

A confissão dele não me fez mal; a dela é que me doeu e me descobriu a mim mesmo. Deste modo, a causa íntima da proteção que eu dava à pobre moça era, sem o saber, um sentimento especial. Onde eles viam um simples protetor gratuito existia um homem que, impedido de a amar na terra, procurava ao menos fazê-la feliz com outro. A consciência vaga de um tal estado deu-me ainda mais força para tentar tudo.