Maximiliano veía desde la ventana de su tercer piso a los alumnos de
Estado Mayor, cuando la Escuela estaba en el 40 antiguo de la calle de
Serrano; y no hay idea de la admiración que le causaban aquellos
jóvenes, ni del arrobamiento que le producía la franja azul en el
pantalón, el ros, la levita con las hojas de roble bordadas en el
cuello, y la espada... ¡tan chicos algunos y ya con espada!
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