_¡Ay,
ay, ay!_... Por fin concluyó:
_sólo para las narices_
_le dieron siete calambres._
Risas, algazara, pataleos... Junto al niño cantor había otro ciego,
viejo y curtido, la cara como un corcho, montera de pelo encasquetada y
el cuerpo envuelto en capa parda con más remiendos que tela.
Discussion