Por fin una mujer agitanada y con faldas de
percal rameado, el talle muy bajo, un pañuelo caído por los hombros, el
pelo lacio y la tez crasa y de color de _terra-cotta_, se pareció por
allí de repente, y quiso dar una lección a las vecinas delante de las
señoras, diciendo que ella tenía agua de sobra para _despercudir_ y
_chovelar_ a aquel ángel.
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