Frei Simão II
Difficulty: Medium    Uploaded: 8 years, 2 months ago by Santxiki     Last Activity: 8 years, 2 months ago
Fin
56 Units
100% Translated
100% Upvoted
Las notas de fray Simón no dicen nada de su lugar de nacimiento ni del nombre de sus padres. Lo que puede saberse de sus principios es que, habiendo finalizado los estudios preparatorios, no pudo seguir la carrera de letras, como deseaba y fue obligado a entrar como contable en la casa comercial de su padre.

Entonces vivía en casa de su padre una prima de Simón, huérfana de padre y madre, que al morir habían dejado al padre de Simón el cuidado de educarla y mantenerla. Parece que los caudales de éste daban para ello. En cuanto al padre de la prima huérfana, habiendo sido rico, había perdido todo en el juego y en los azares del comercio, quedando reducido a la mínima miseria.

La huérfana se llamaba Helena; era bella, tierna y extremadamente buena. Simón, que se había educado con ella, y vivían juntos debajo del mismo techo, no pudo resistir las altas cualidades y la belleza de su prima. Se quisieron. En sus sueños de futuro ambos contaban con el matrimonio, cosa que parece la más natural del mundo para los corazones que se aman.

No tardaron mucho los padres de Simón en descubrir el amor de ambos. En este momento, hay que decir, a pesar de no haber declaración formal de esto en los apuntes del fraile, es preciso decir que los susodichos padres eran de una egoísmo descomunal. Daban, de buena voluntad, el pan de subsistencia a Helena; pero casar al hijo con la pobre huérfana es lo que no podían consentir. Habían puesto la mirada en una heredera rica y disponían por su cuenta que el chico se casaría con ella.

Una tarde, encontrándose el chico adelantando la contabilidad del libro maestro, entró en el despacho el padre con aspecto serio y risueño al mismo tiempo y dijo al hijo que dejara el trabajo y lo escuchase. El chico obedeció. El padre habló de este modo: —Vas a ir a la provincia de ***. Necesito enviar unas cartas a mi corresponsal Amaral y como son de gran importancia, no quiero confiarlas a nuestro descuidado correo. ¿Quieres ir en el vapor o prefieres nuestro bergantín?

Esta pregunta estaba hecha con gran tino.

Obligado a responderle, el viejo comerciante no dejaba lugar para que su hijo presentara objeciones.

El muchacho palideció, bajó los ojos y respondió: –Voy donde mi padre quiera.

El padre agradeció mentalmente la sumisión del hijo, que le ahorraba el dinero del pasaje del vapor y fue muy contento a decir a su mujer que el chico no había hecho ninguna objeción.

Esa noche los dos amantes tuvieron ocasión de encontrarse a solas en el comedor.

Simón le contó a Helena lo que había pasado. Lloraron ambos algunas lágrimas furtivas y quedaron con la esperanza de que el viaje fuera de un mes como mucho.

En la mesa del té el padre de Simón conversó sobre el viaje del chico que debía de ser de pocos días. Esto reanimó las esperanzas de los dos amantes. El resto de la noche pasó con los consejos al hijo por parte del viejo sobre la manera de comportarse en casa del corresponsal. A las diez, como de costumbre, todos se recogieron en los aposentos.

Los días pasaron deprisa Finalmente amaneció aquel en que debía partir el bergantín. Helena salió de su habitación con los ojos rojos de llorar. Interrogada bruscamente por la tía, dijo que era una inflamación contraída por lo mucho que había leído la noche anterior. La tía le prescribió abstenerse de leer y baños de agua de malvas.

En cuanto al tío, después de haber llamado a Simón, le entregó una carta para el corresponsal y lo abrazó. La maleta y un criado estaban listos. La despedida fue triste. Los dos padres por fin lloraron algo, la chica mucho.

En cuanto a Simón, tenía los ojos secos y ardientes. Era refractario a las lágrimas, por eso padecía más.

El bergantín partió. Simón no se retiró de cubierta mientras pudo ver tierra; cuando finalmente se cerraron del todo las paredes de la cárcel que anda, en la frase pintoresca de Ribeyrolles, Simón descendió a su camarote, triste y con el corazón oprimido. Tenía como un presentimiento que le decía en su interior que era imposible volver a ver a su prima. Parecia que iba para un destierro.

Al llegar a su lugar de destino, buscó Simón al corresponsal de su padre y le entregó la carta. El Sr. Amaral leyó la carta, miró fijamente al chico y, después de algún silencio, le dijo volviendo la carta: –Bien, ahora es necesario esperar que yo cumpla esta orden de su padre. Mientras tanto venga a vivir a mi casa.

–¿Cuándo podré volver? preguntó Simón.

–En pocos días, salvo que las cosas se compliquen.

Este salvo, puesto en la boca de Amaral como incidente, era la oración principal. La carta del padre de Simón decía así: Mi querido Amaral, motivos poderosos me obligaba mandar a mi hijo fuera de esta ciudad. Reténgalo como pueda. El pretexto del viaje es que tengo necesidad de ultimar algunos negocios con usted, lo que le dirá al joven, haciéndole creer siempre que la espera será poca o ninguna. Usted, que tuvo en su adolescencia la triste idea de ingeniar novelas, vaya inventando circunstancias y ocurrencias imprevistas, de forma que el chico no vuelva aquí antes de la siguiente orden. Soy, como siempre, etc.
unit 1
As notas de frei Simão nada dizem do lugar do seu nascimento nem do nome de seus pais.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 4
Parece que os cabedais deste deram para isto.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 6
A órfã chamava-se Helena; era bela, meiga e extremamente boa.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 8
Amaram-se.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 10
Não tardou muito que os pais de Simão descobrissem o amor dos dois.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 13
Tinham posto a mira em uma herdeira rica, e dispunham de si para si que o rapaz se casaria com ela.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 15
O rapaz obedeceu.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 16
O pai falou assim: — Vais partir para a província de ***.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 18
Queres ir no vapor ou preferes o nosso brigue?
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 19
Esta pergunta era feita com grande tino.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 20
Obrigado a responder-lhe, o velho comerciante não dera lugar que seu filho apresentasse objeções.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 21
O rapaz enfiou, abaixou os olhos e respondeu: — Vou onde meu pai quiser.
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 23
Nessa noite os dois amantes tiveram ocasião de encontrar-se sós na sala de jantar.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 24
Simão contou a Helena o que se passara.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 26
À mesa do chá, o pai de Simão conversou sobre a viagem do rapaz, que devia ser de poucos dias.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 27
Isto reanimou as esperanças dos dois amantes.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 29
Às dez horas, como de costume, todos se recolheram aos aposentos.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 30
Os dias passaram-se depressa.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 31
Finalmente raiou aquele em que devia partir o brigue.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 32
Helena saiu de seu quarto com os olhos vermelhos de chorar.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 34
A tia prescreveu-lhe abstenção da leitura e banhos de água de malvas.
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 35
Quanto ao tio, tendo chamado Simão, entregou-lhe uma carta para o correspondente, e abraçou-o.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 36
A mala e um criado estavam prontos.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 37
A despedida foi triste.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 38
Os dois pais sempre choraram alguma coisa, a rapariga muito.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 39
Quanto a Simão, levava os olhos secos e ardentes.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 40
Era refratário às lágrimas, por isso mesmo padecia mais.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 41
O brigue partiu.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 43
Havia como um pressentimento que lhe dizia interiormente ser impossível tornar a ver sua prima.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 44
Parecia que ia para um degredo.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 45
unit 47
Entretanto venha morar para a minha casa.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 48
— Quando poderei voltar?
2 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 49
perguntou Simão.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 50
— Em poucos dias, salvo se as coisas se complicarem.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 51
Este salvo, posto na boca de Amaral como incidente, era a oração principal.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 53
Retenha-o por lá como puder.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago
unit 56
Sou, como sempre, etc.
1 Translations, 2 Upvotes, Last Activity 8 years, 2 months ago

As notas de frei Simão nada dizem do lugar do seu nascimento nem do nome de seus pais. O que se pôde saber dos seus princípios é que, tendo concluído os estudos preparatórios, não pôde seguir a carreira das letras, como desejava, e foi obrigado a entrar como guarda-livros na casa comercial de seu pai.

Morava então em casa de seu pai uma prima de Simão, órfã de pai e mãe, que haviam por morte deixado ao pai de Simão o cuidado de a educarem e manterem. Parece que os cabedais deste deram para isto. Quanto ao pai da prima órfã, tendo sido rico, perdera tudo ao jogo e nos azares do comércio, ficando reduzido à última miséria.

A órfã chamava-se Helena; era bela, meiga e extremamente boa. Simão, que se educara com ela, e juntamente vivia debaixo do mesmo teto, não pôde resistir às elevadas qualidades e à beleza de sua prima. Amaram-se. Em seus sonhos de futuro contavam ambos o casamento, coisa que parece mais natural do mundo para corações amantes.

Não tardou muito que os pais de Simão descobrissem o amor dos dois. Ora é preciso dizer, apesar de não haver declaração formal disto nos apontamentos do frade, é preciso dizer que os referidos pais eram de um egoísmo descomunal. Davam de boa vontade o pão da subsistência a Helena; mas lá casar o filho com a pobre órfã é que não podiam consentir. Tinham posto a mira em uma herdeira rica, e dispunham de si para si que o rapaz se casaria com ela.

Uma tarde, como estivesse o rapaz a adiantar a escrituração do livro mestre, entrou no escritório o pai com ar grave e risonho ao mesmo tempo, e disse ao filho que largasse o trabalho e o ouvisse. O rapaz obedeceu. O pai falou assim:

— Vais partir para a província de ***. Preciso mandar umas cartas ao meu correspondente Amaral, e como sejam elas de grande importância, não quero confiá-las ao nosso desleixado correio. Queres ir no vapor ou preferes o nosso brigue?

Esta pergunta era feita com grande tino.

Obrigado a responder-lhe, o velho comerciante não dera lugar que seu filho apresentasse objeções.

O rapaz enfiou, abaixou os olhos e respondeu:

— Vou onde meu pai quiser.

O pai agradeceu mentalmente a submissão do filho, que lhe poupava o dinheiro da passagem no vapor, e foi muito contente dar parte à mulher de que o rapaz não fizera objeção alguma.

Nessa noite os dois amantes tiveram ocasião de encontrar-se sós na sala de jantar.

Simão contou a Helena o que se passara. Choraram ambos algumas lágrimas furtivas, e ficaram na esperança de que a viagem fosse de um mês, quando muito.

À mesa do chá, o pai de Simão conversou sobre a viagem do rapaz, que devia ser de poucos dias. Isto reanimou as esperanças dos dois amantes. O resto da noite passou-se em conselhos da parte do velho ao filho sobre a maneira de portar-se na casa do correspondente. Às dez horas, como de costume, todos se recolheram aos aposentos.

Os dias passaram-se depressa. Finalmente raiou aquele em que devia partir o brigue. Helena saiu de seu quarto com os olhos vermelhos de chorar. Interrogada bruscamente pela tia, disse que era uma inflamação adquirida pelo muito que lera na noite anterior. A tia prescreveu-lhe abstenção da leitura e banhos de água de malvas.

Quanto ao tio, tendo chamado Simão, entregou-lhe uma carta para o correspondente, e abraçou-o. A mala e um criado estavam prontos. A despedida foi triste. Os dois pais sempre choraram alguma coisa, a rapariga muito.

Quanto a Simão, levava os olhos secos e ardentes. Era refratário às lágrimas, por isso mesmo padecia mais.

O brigue partiu. Simão, enquanto pôde ver terra, não se retirou de cima; quando finalmente se fecharam de todo as paredes do cárcere que anda, na frase pitoresca de Ribeyrolles, Simão desceu ao seu camarote, triste e com o coração apertado. Havia como um pressentimento que lhe dizia interiormente ser impossível tornar a ver sua prima. Parecia que ia para um degredo.

Chegando ao lugar do seu destino, procurou Simão o correspondente de seu pai e entregou-lhe a carta. O Sr. Amaral leu a carta, fitou o rapaz e, depois de algum silêncio, disse-lhe, volvendo a carta:

— Bem, agora é preciso esperar que eu cumpra esta ordem de seu pai. Entretanto venha morar para a minha casa.

— Quando poderei voltar? perguntou Simão.

— Em poucos dias, salvo se as coisas se complicarem.

Este salvo, posto na boca de Amaral como incidente, era a oração principal. A carta do pai de Simão versava assim:

Meu caro Amaral,

Motivos ponderosos me obrigam a mandar meu filho desta cidade. Retenha-o por lá como puder. O pretexto da viagem é ter eu necessidade de ultimar alguns negócios com você, o que dirá ao pequeno, fazendo-lhe sempre crer que a demora é pouca ou nenhuma. Você, que teve na sua adolescência a triste idéia de engendrar romances, vá inventando circunstâncias e ocorrências imprevistas, de modo que o rapaz não me torne cá antes de segunda ordem. Sou, como sempre, etc.