Pues pensando en su sobrina, vino a sentar ciertas bases que discutió
consigo misma, dándolas al fin por indestructibles, a saber:; que aquello
no tenía remedio, que la deshonra era inevitable, si bien no recaía
sobre doña Lupe, pues a todo el mundo constaba que ella no alentó ni
favoreció jamás los desvaríos de Fortunata.
Discussion