Gustábale
calzarse en el pie derecho el grueso escobillón, y arrastrando el paño
con el izquierdo, andar de un lado para otro en la vasta pieza, con
paso de baile o de patinación, puesta la mano en la cintura y
ejercitando en grata gimnasia todos los músculos hasta sudar
copiosamente, ponerse la cara como un pavo y sentir unos dulcísimos
retozos de alegría por todo el cuerpo.
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