Estupiñá siguió aún más de una semana sin salir de casa, y el Delfín iba
todos los días a verle ¡todos los días!, con lo que estaba mi hombre
más contento que unas Pascuas, pero en vez de entrar por la zapatería,
Juanito, a quien sin duda no cansaba la escalera, entraba siempre por el
establecimiento de huevos de la Cava.
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