Esta niña y otras del barrio, bien apañaditas por sus respectivas mamás,
peinadas a estilo de maja, con peineta y flores en la cabeza, y sobre
los hombros pañuelo de Manila de los que llaman de talle, se reunían en
un portal de la calle de Postas para pedir _el cuartito para la Cruz de
Mayo_, el 3 de dicho mes, repicando en una bandeja de plata, junto a una
mesilla forrada de damasco rojo.
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