Aburrida de estudiar violoncelo en su casa, aprovechaba los ratos en que no estaba retozando con Miguel, paseando con Miguel o discutiendo con Miguel para ir al hospital del Barrio de la Misericordia a ayudar a su tío Jaime y a unos pocos médicos más, que seguían ejerciendo a pesar de la orden del Colegio Médico de no trabajar para sabotear al gobierno.

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