Pero
Alba aprovechaba el menor descuido de su madre para hacerle cruces en la
lista, de modo que al final Blanca estaba tan confundida que no sabía si se
había equivocado al contabilizar, si en la casa comían tres veces más de lo que
ella calculaba o si era cierto que en ese maldito caserón todavía circulaban
almas errantes.
Discussion