Como siempre que jugaba al borde del precipicio, otro más fuerte había
surgido a su lado para hacerse cargo de las cosas, tal como en los tiempos del
colegio, cuando azuzaba a los muchachos en el recreo hasta que se le iban
encima y entonces, en el último instante, en el momento en que el terror lo
paralizaba, llegaba Jaime y se ponía por delante,.
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