El día que llegó Jaime a la casa con la novedad de que quería cambiarse el
apellido, porque desde que su padre era senador del Partido Conservador sus
compañeros lo hostilizaban en la universidad y desconfiaban de él en el Barrio
de la Misericordia, Esteban Trueba perdió la paciencia y estuvo a punto de
abofetearlo, pero se contuvo a tiempo, porque le vio en la mirada que en esa
ocasión no se lo toleraría.
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