--Querida mía (rechazándola con dulzura y tomando un tonillo enfático),
si en este _via crucis _ de trabajos y persecuciones que me espera; si
en el camino doloroso y glorioso de este apostolado, no me quieres
acompañar tú, lo sentiré por ti más que por mí; pero tú al fin vendrás.
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