Las mujeres salían a sus puertas movidas de la curiosidad; empezaba el
chismorreo, y poco después, en los murmurantes corros que se formaron,
circulaban noticias y comentos: «A la señá Nicanora le ha traído un
mantón borrego, al tío _Dido_ un sombrero y un chaleco de Bayona, y a
Rosa le ha puesto en la mano cinco duros como cinco soles...».
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