Guárdate tus carros de pedernal, que ya te los pondrán en la balanza el
día del gran saldo final, ya sabes, cuando suenen las trompetas
aquellas, sí, y entonces, cuando veas que la balanza se te cae del lado
de la avaricia, dirás: «Señor, quítame estos carros de piedra y cascote
que me hunden en el Infierno», y todos diremos: «no, no, no... échenle
carga, que es muy malo».
Discussion