Entre el zumzum de los matapiojos y el croar de las ranas, ella le contó que se había puesto cáscaras de plátano y papel secante en los zapatos para que le diera fiebre y había tragado tiza molida hasta que le dio tos de verdad, para convencer a las monjas de que su inapetencia y su palidez eran síntomas seguros de la tisis.

Discussion