La bañaba en agua perfumada de albahaca y jazmín, la frotaba con una esponja, la enjabonaba, la friccionaba con agua de colonia, la empolvaba con un hisopo de plumas de cisne y le cepillaba el pelo hasta dejárselo brillante y dócil como una planta de mar, tal como antes lo había hecho la Nana.

Discussion