Para su sorpresa, Blanca no tuvo necesidad de
fingir una jaqueca, porque una vez que se encontraron solos, Jean abandonó el
papel de novio que le daba besitos en el cuello y elegía los mejores langostinos
para dárselos en la boca, y pareció olvidar por completo sus seductores
modales de galán del cine mudo,.
Discussion