Fue a la alcoba y observó a su marido que dormía
profundamente, pronunciando en su delirio opiáceo palabras amorosas
entremezcladas con términos de farmacia: «Ídolo... De acetato de
morfina, un centigramo... Cielo de mi vida... Clorhidrato de amoniaco,
tres gramos... disuélvase...».
Discussion