Este se
mostraba siempre considerado y afectuoso con ella; no quería darle
motivo de queja; mas para conseguirlo, necesitaba apelar a su misma
imaginación dañada, revestir a su mujer de formas que no tenía, y
suponérsela más ancha de hombros, más alta, más mujer, más pálida... y
con las turquesas aquellas en las orejas... Si Jacinta llega a descubrir
este arcano escondidísimo del alma de Juanito Santa Cruz, de fijo pide
el divorcio.
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