--¡Hereje!...--replicó la dama haciéndose la enfadada--, herejote...
después que chupas el dinero de la Nación, que es el dinero de la
Iglesia, ahora quieres negar tu auxilio a mi obra, a los pobres... El
veinticinco por ciento y tú el cincuenta por ciento... Y punto en boca.
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