Y ahora, hasta Periquillo Redondo, el que
tiene el bazar de corbatas al aire libre en la esquina de la casa de
Correos había hecho su viajecito a París... Juanito se manifestó
enteramente conforme con su papá, y recibida la bendición nupcial,
verificado el almuerzo en familia sin aparato alguno a causa del luto,
sin ninguna cosa notable como no fuera un conato de brindis de Estupiñá,
cuya boca tapó Barbarita a la primera palabra; dadas las despedidas, con
sus lágrimas y besuqueos correspondientes, marido y mujer se fueron a la
estación.
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