Por un rey mago, negro por más señas,
hubo unos dramas que acabaron en leña por partida doble, es decir, que
Barbarita azotaba alternadamente uno y otro par de nalgas como el que
toca los timbales; y todo porque Jacinta le había cortado la cola al
camello del rey negro; cola de cerda, no vayan a creer... «Envidiosa».
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