El
ser _todas de piedra_, desde la Cava hasta las bohardillas, da a las
escaleras de aquellas casas un aspecto lúgubre y monumental, como de
castillo de leyendas, y Estupiñá no podía olvidar esta circunstancia que
le hacía interesante en cierto modo, pues no es lo mismo subir a su
casa por una escalera como las del Escorial, que subir por viles
peldaños de palo, como cada hijo de vecino.
Discussion