La decadencia
del mantón de Manila empezaba a iniciarse, porque si los pañuelos
llamados de talle, que eran los más baratos, se vendían bien en Madrid
(mayormente el día de San Lorenzo, para la_parroquia de la chinche_) y tenían regular salida para Valencia y Málaga, en cambio el gran mantón, los ricos chales de tres, cuatro y cinco mil reales se vendían muy poco, y pasaban meses sin que ninguna parroquiana se atreviera con ellos.
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