Tanto hablar
de París, y cuando Barbarita creía ver entrar a su hijo hecho una
lástima, todo rechupado y anémico, se le ve más gordo y lucio que
antes, con mejor color y los ojos más vivos, muchísimo más alegre, más
hombre en fin, y con una amplitud de ideas y una puntería de juicio que
a todos dejaba pasmados.
Discussion