«Ya veremos--decía para sí--si me rechaza donde y cuando esté ella segura de que no entrará don Paco a interrumpirnos.» A pesar de su momentánea rivalidad, don Andrés quería de corazón a don Paco, reconocía todo su mérito, apreciaba todos sus servicios y distaba mucho de querer hacerle el menor daño.

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