Alma, de rodillas al otro lado de la cama, le fue recordando a su marido quedamente cuánto lo amaban ella y Lenny y cuánto les había dado a ambos y a mucha otra gente, que sería recordado siempre, que nada podría separarlos… Compartiendo té de mango y recuerdos en Lark House, Alma y Lenny se preguntaron por qué dejaron pasar tres décadas sin hacer ningún intento de volver a conectarse.

Discussion