Es
preciso arrojarla y pisotearla... Busque, rebusque bien en su espíritu y
verá cómo la encuentra; es aquel disparate de que el matrimonio, cuando
no hay hijos, no vale... y de que usted, por tenerlos, era la verdadera
esposa de... Vamos (con extraordinaria ternura), reconozca usted que
semejante idea era un error diabólico a fuerza de ser tonto, y prométame
que ha de renegar de ella y que no la olvidará cuando el amigo Nones la
confiese.
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