Y como por lo mucho que te quería, yo no encontraba a tu
pecado más solución que la muerte, ahí tienes por qué me nació en la
cabeza, lo mismo que nace el musgo en los troncos, aquella idea de la
liberación, pretextos y triquiñuelas de la mente para justificar el
asesinato y el suicidio.
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