¿Por qué me mira tanto?» le preguntó Guillermina,
que ya estaba impaciente por terminar.--La miro a usted porque me gusta
mirarla... Anoche y anteanoche, y todos los días desde aquel en que
hablamos, la tengo a usted metidita dentro de mis ojos, la veo cuando
duermo y cuando no duermo.
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