Entonces
Guillermina, poniéndole una cruz entre las manos, le preguntaba si creía
en Dios, si se encomendaba a Dios y a la Santísima Virgen, y a tales y
cuales santos del Cielo, y contestaba ella que sí moviendo la cabeza...
El Padre Nones estaba de rodillas, reza que te reza.
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