--Si no--manifestó prontamente la de Rubín--, yo traeré unos del mío...
--Dios se lo pagará a usted... porque verdaderamente parte el corazón
ver a ese pobre hombre, en este tiempo, con unos calzones de hilo, de
los que traen los soldados de Cuba...
Salió Guillermina para ir al almacén de maderas de la Ronda, y Jacinta
la acompañó hasta el corredor.
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