Se
limpia la casa cuando vienen el teniente alcalde y el médico del
Ayuntamiento con sus bastones de borlas, y se ha de dejar sucia cuando
viene el... Pero cállese usted hombre, por amor de Dios--esto se lo
decía al ciego de la guitarra, que habiéndose enterado de la presencia
de la señora, quiso que esta conociera la suya, y se acercaba tanto, que
al fin parecía querer meterle por los ojos el mango del instrumento.
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