Hágame usted más favor, y cuando le digo una cosa, créamela, porque para
eso son los buenos amigos, para creerle a uno...
--Tiene usted razón, y lo que siento ¡qué cuña!, es que no viera en mi
reticencia una broma...
--Me parecía a mí que el asunto, por tratarse de una persona de la
familia de usted y por iniciarlo yo, no era para bromear.
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