A veces sentía D. Evaristo
gran regocijo oyéndola, a veces verdadero terror; pero de todas estas
sesiones salía al fin con impresiones de tristeza, y pensaba así: «Si
hubiera caído antes en mis manos, si yo la hubiera cogido antes, todas
esas ignominias se habrían evitado... ¡Qué lástima, compañero, qué
lástima!...
Discussion