Lo
menos había media legua desde la puerta al altar... Y mientras más
andaba, más lejos, más lejos... Llegó por fin y subió los dos, tres,
cuatro escalones, y le causaba tanta extrañeza verse en aquel sitio
mirando de cerca la mesa aquella cubierta con finísimo y albo lienzo,
que un rato estuvo sin poder dar el último paso.
Discussion