Con que resignarse, hijas mías, que por ser cabras no ha de abandonaros
vuestro pastor; tomad ejemplo de las ovejas con quien vivís; y tú,
Fortunata, agradéceme sinceramente el bien inmenso que te doy y que no
te mereces, y déjate de hacer melindres y de pedir gollerías, porque
entonces no te doy nada y tirarás otra vez al monte.
Discussion