A ti, Fortunata, te miré con indilugencia entre las descarriadas,
porque volvías a Mí tus ojos alguna vez, y Yo vi en ti deseos de
enmienda; pero ahora, hija, me sales con que sí, serás honrada, todo lo
honrada que Yo quiera, siempre y cuando que te dé el hombre de tu
gusto... ¡Vaya una gracia!...
Discussion