Mauricia creía que estaba ya bastante iluminada, porque la excitación
encendía sus ideas dándole un cierto entusiasmo; y después de hacer un
poco de ejercicio corporal colgándose de la reja, porque sus miembros
apetecían estirarse, se puso a rezar con toda la devoción de que era
capaz, luchando con las varias distracciones que llevaban su mente de un
lado para otro, y por fin se quedó dormida sobre el duro lecho de
tablas.
Discussion