Pero no quería
quitarle a Fortunata su ilusión de las imágenes, del _gori gori_ y de
las pompas teatrales que se admiran en las iglesias, porque, ya se ve...
la pobrecilla no tenía su inteligencia cultivada para comprender ciertas
cosas, y a fuer de pecadora, convenía conservarla durante algún tiempo
sujeta a observación, en aquel orden de ideas relativamente bajo, que
viene a ser algo como sanitarismo moral o policía religiosa.
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