Hablando luego de que la metían en las Micaelas, todas las
presentes elogiaron esta resolución, y doña Lupe se encastilló más en su
vanidad, diciendo que había sido idea suya y condición que puso para
transigir, que después de una larga cuarentena religiosa podía ser
admitida en la familia, pues las cosas no se podían llevar a punto de
lanza, y eso de tronar con Maximiliano y cerrarle la puerta, muy pronto
se dice; pero hacerlo ya es otra cosa.
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