Pocas veces en su vida, ni aun en los mejores días de
Jáuregui, se dio doña Lupe tanto pisto como en aquella entrevista, pues
siendo el _basilisco_ tan poco fuerte en artes sociales y hallándose tan
cohibida por su situación y su mala fama, la otra se despachó a su gusto
y se empingorotó hasta un extremo increíble.
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