Hallábase doña Lupe, en el fondo de su alma, inclinada a la transacción
lenta que imponían las circunstancias; mas no quiso dar su brazo a
torcer ni dejar de mostrar una inflexibilidad prudente, hasta tanto que
viniese Juan Pablo y hablaran tía y sobrino de la inaudita novedad que
había en la familia.
Discussion