Figúrese el lector cuál sería el asombro de doña Lupe _la de los Pavos_,
cuando vio entrar en la sala a su sobrino, no con zapatillas ni en tren
de andar por casa, sino empaquetado para salir, con su capa de vueltas
encarnadas, su chaqué azul y su honguito de color de café.
Discussion