Fortunata y Feliciana no comprendieron; pero
Rubín se puso encarnado y se incomodó mucho; porque aplicar tales
vocablos a personas dispuestas a unirse en santo vínculo le parecía una
falta de respeto, una grosería y una cochinada, sí señor, una
cochinada... Mas se calló por no armar camorra ni quitar a la reunión
sus tonos de circunspección y formalidad.
Discussion