No ganaba un cuarto; con el mundo
entero armaba camorra, y todo el veneno que iba amasando en su maldecida
alma, por la mala suerte, lo descargaba sobre su querida... En fin, vida
más arrastrada no la había pasado ella nunca ni esperaba volverla a
pasar... Con el dinero que Juanito Santa Cruz les dio, cuando estuvieron
en Madrid y se murió el niñito, hubiera podido el muy bestia de Juárez
arreglar su comercio; pero ¿qué hizo?
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