Puso la nueva hucha en el
sitio de costumbre, que era el cajón alto de la cómoda, abrió la puerta,
quitando el pañuelo que tapaba el agujero de la llave, y después de
llevar a la cocina el instrumento alevoso, volvió a su cuarto con idea
de contar el dinero... Pero si era suyo, ¿a qué tanto miedo y zozobra?
Discussion